Featured Post

El milagro de vida que la ciencia no percibió

martes, 29 de agosto de 2017

Soy Mamá y se vale llorar

Cómo la peor madre del mundo. Así me sentí cuando comencé a llorar y quise alejarme aunque fuera por unos instantes de los berrinches, embarres y todo el caos que a veces es ser mamá de pequeños.

Por años le pedí a Dios la bendición de tener hijos. Ahora tengo dos peques hermosos y en ocasiones me siento tan abrumada que me pregunto, "¿puedo con esto?".

Sin embargo, luego de derramar varias lágrimas, entre el cansancio y el estrés, las sequé, me levanté y seguí. Cambié pañales, preparé botellas, di baños, vi Moana OTRA VEZ, acurruqué a mis hijos, me reí con sus ocurrencias, recogí la casa, doblé la ropa, fregué trastes, volví a ver Moana...

Soy Mamá y se vale llorar. La responsabilidad no es fácil. Somos de carne y hueso, nos cansamos, perdemos fuerzas y energías. ¡A veces solo queremos dormir! 

Además, nos invaden las eternas preocupaciones, por su salud, financieras, sin mencionar el estrés laboral, los problemas del diario vivir. Cascarita de coco este asunto no es. Una vez me topé en las redes con un meme que leía "ser mamá es tener el corazón fuera del cuerpo". Así mismo es.

No te sientas culpable si te sientes así alguna vez, todas pasamos por eso y quien te diga lo contrario, miente. La Supermamá no existe. Quien sí es real, es la mamá que da todo por sus hijos, pese a las horas sin dormir y la poca energía. La que hace de tripas, corazones para que a su hijo no le falte algo. Esa mamá existe, eres TÚ.

Llora, seca las lágrimas y sigue. Mira la sonrisa en la cara de tu niño, el amor que irradia en sus ojos, esa es la respuesta a tus dudas de si puedes con todo.

Sí, podemos, y se vale llorar.


No hay comentarios:

Publicar un comentario