Por qué no deberías preguntar a una mujer cuando planifica tener hijos

Al llegar a "la mayoría de edad", descubrí que la pregunta de "¿cuando piensas tener un bebé?" se convierte en obligatoria para quienes ven que tienes o estás alcanzando tus 30 primaveras; y/o llevas tiempo en una relación estable. Para mí, la pregunta tenía el mismo efecto que una puñalada al corazón, con la diferencia de que mi respuesta falsa de "todavía no estamos buscando, no hay prisa" venía acompañada con una sonrisa forzada y un aire de despreocupación ensayado.

No se trataba de un caso de no querer comenzar una familia, se trataba de un caso de no lograr concebir. Como habrán leído en este blog, padezco de ovarios poliquísticos, condición que trae consigo, entre otros síntomas, la infertilidad. Varias visitas a Ginecólogos, acompañada por mi sonograma, parecían confirmar el temor de quienes sueñan con ser mamá: tener un bebé sería de difícil a imposible. Por tal razón, la pregunta no mal intencionada aumentaba el dolor que sentía por el diagnóstico con el cual lidiaba mayormente en secreto.


Ver que chicas cercanas a mí comenzaban a tener bebés me hacía llorar en silencio y preguntarle a Dios constantemente "¿por qué ellas sí y yo no?". Fue tan dolorosa mi lucha interna, que me invitaban a cumpleaños de sus peques, a Baby Showers, y yo inventaba una excusa para no asistir. Mi esposo, quien tiene hijos de su matrimonio anterior, me servía de apoyo y sostén, repitiendo constantemente mientras me abrazaba que "olvida lo que dicen los médicos, es cuando Dios quiera". Pero no podía evitar pensar que le fallaba. Él anhelaba que tuviéramos un bebé y mi cuerpo tenía un defecto que lo evitaba. "Su exesposa pudo darle hijos, yo no puedo darle ni siquiera uno", me daba vueltas por la cabeza constantemente y alimentaba mi tristeza y frustración.

Finalmente, mi esposo tuvo razón: fue cuando Dios quiso, en Su momento. Sin embargo, no he olvidado las lágrimas que derramé y las que aguanté cuando me enfrentaba con la pregunta.

¿Mi exhortación?

No preguntes. Nunca sabes la verdadera razón detrás de una familia de dos.


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*Photo credit: nenetus - Stock Photo*

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