5 errores que cometí como mamá primeriza

Es normal, a la que uno se entera que está embarazada, empieza el research: libros sobre el embarazo, la maternidad, qué esperar, entre otros, comienzan a acumularse en la casa. Sin embargo, por más que uno estudie, nada te prepara para ser mamá. Este "asunto" es prueba y error.

Aquí les comparto cinco errores que he cometido como mamá primeriza:
  • No coger clases de parto. Las seguí posponiendo y posponiendo hasta que en un abrir y cerrar de ojos, ya estaba en Sala de Partos. Afortunadamente, las enfermeras que me acompañaron en el proceso de alumbramiento, me enseñaban cómo debía respirar y hasta cómo pujar correctamente. ¡Menos mal! Porque en un momento dado, pensé me desmayaría.
  • Centrarme en el atuendo con el que vestiría a mi bebé al sacarla del hospital. Fue tanto mi enfoque en este asunto, ¡que olvidé empacar una pajamita o onesie calientito para la bebé! 
  • Dejarla desatendida por un minuto. Baby Vale, con 10 meses de nacida, estaba dormida encima de nuestra cama, rodeada de almohadas por si se movía. Tenía que ir a la cocina y pensé "si voy literalmente corriendo y regreso igual, no pasa nada, no me voy a tardar". Cuando regresé al cuarto, ¡mi pequeña había despertado y estaba en la orilla! Con el corazón en la boca, corrí hacia ella, me tiré al suelo y logré atraparla justo antes de que diera contra el piso. De más está decir que la abrazé con fuerzas, me eché a llorar y le pedí perdón una y otra vez por mi descuido. ¡No le quiten el ojo de encima!
  • Carguete y carguete. La emoción de tener un bebé nos llevó a querer tenerla en brazos todo el tiempo. Aunque no todos los bebés se desarrollan al mismo paso, el hecho de que con demasiada frecuencia estuviera en manos de alguien pudo contribuir a que se tardara un poco en comenzar a gatear. Una vez decidimos que la niña necesitaba piso, ¡había que velarla porque en cuestión de nada estaba gateando por todas partes! ¡Piso, piso y piso para que fortalezca esas piernas y esos brazos!
  • Acostumbrarla a quedarse dormida con la teta. No hablo del colecho, me refiero a que literalemente necesite chupar para quedarse dormida. En esas primeras semanas noté que funcionaba y estaba tan exhausta, más cuando regresé al trabajo, que opté por ello para lograr dormir algunas horas corridas. Ahora no se queda dormida, por más mecedora, canciones o cuentos a los que recurra, sin su teta. Ouch...Y es todo un proceso para colocarla en la cuna sin que despierte, solo porque notó que anda despegada de su "chupete". Si ya comió y está somnolienta, despégala. Acurrúcula, cántale en voz baja, hasta que se duerma; pero que la teta no sea la vía al mundo de las Zzzzzzz...
Consejo adicional:
  • No guardes ropa para vestir al bebé "para ponérsela en una ocasión especial". Corres el riesgo de que, cuando al fin llegue ese momento, ¡ya no le sirva! Los hijos crecen a las millas, ¡que todos los días sean una ocasión especial!
Estos son solo algunos de los fallos que he cometido, y de los que faltan, pero como mencioné arriba: todo es prueba y error. Poco a poco vamos aprediendo, a cantazos, pero aprendiendo.



*Photo credit: David Castillo Dominici / iStock Photos*

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