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Mostrando entradas de agosto, 2015

¿Lavar la ropa de tu bebé aparte?

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Poco antes de que naciera mi pequeña, compré detergente de bebé para lavar su ropa.
"Lavaremos nuestra ropa aparte de la ropa de la niña, para no irritar su piel con el detergente regular o causarle alergias por el olor", le dije a marido con firmeza, segura que eso era una posibilidad real.
¿Cuántas veces lavé la ropa de esa manera? DOS veces.
Ha sido imposible con el ritmo de vida que ahora llevamos. Lavamos ropa un día sí y un día no, o cada dos días, porque, como saben o se imaginan, la bebé tira buches que manchan su ropita (especialmente si son buches de fórmula, ¡esas manchas son terribles si no se limpian a tiempo!) o hace tremendo "espectáculo" en su pañal que lleva a una a correr hacia la lavadora. Primero un pre-lavado a mano para entonces echarla a lavar. Sin mencionar que muchas veces la ropa de bebé está intacta y es la ropa de mamá la que recibe los golpes. ¿Tandas diferentes? Reconozco mi error.

Todo es bello hasta que el bebé empieza a gritar

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Cerca de dos meses y contando como mamá primeriza y a veces me pregunto: "¿en qué me he metido?".
Cuando una piensa en tener hijos, danzan en la cabeza imágenes de la barriguita de embarazada, el "brillo especial" que caracteriza a las futuras mamis, bebé en nuestros brazos con su sonrisa celestial, su cunita, su cuartito, entre otras estampas sacadas de películas y revistas.
Pues déjame decirte que no todo es color de rosa.
En el embarazo...
Mi barriguita no me dejó dormir en los últimos meses. El "brillo especial" realmente eran la acidez y vómitos que me provocó el embarazo. La cunita...está en Lay Away. Su cuartito...aun espera a ser decorado.
Y una vez nace la criatura...

Mi bebé no ha hecho "popó" hace 4 días: ¿qué hago?

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Cómo todo bebé, mi niña hacía tremendos "espectáculos" en sus pañales, en ocasiones era mejor darle un buen baño en lugar de intentar limpiarla con wipes.
Pero, casi al filo de cumplir dos meses de nacida, de momento dejó de ser tan regular, pasaron cuatro días y no había hecho "popó".
La nena comenzó a padecer de estreñimiento. Doloroso para ella y también para nosotros verla así. Sin mencionar, preocupante.

¡Voy a parir en plena autopista!

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En las películas muchas veces se da una serie de sucesos cuando la protagonista embarazada rompe fuente y va a dar a luz. Nunca pensé que ese día, Día de los Padres, para mi sería casi sacado de una película...
Había pasado una semana desde que boté el tapón mucoso (lo siento pero así se le llama), podía dar a luz en cualquier momento. Y, como un reloj suizo, exactamente al pasar esa semana, comenzaron las contracciones. Ouch! Aun así, tomé mi tiempo: me metí a bañar, me rasuré las piernas, me arreglé el cabello y hasta me maquillé, con pausas entre medio para superar los dolores de las contracciones. Una vez estaba "set", bastante "relax" le comenté  a mi marido que "creo debemos salir para el hospital".
En la autopista, de camino, el marido iba comiéndose la carretera y las contracciones cogieron impulso. De momento, lo que nunca había pasado, se calentó el carro. El futuro papá, nervioso, buscaba echarle agua al radiador, mientras yo me mordía el labio…