Featured Post

Soy Mamá y se vale llorar

lunes, 6 de mayo de 2013

Llorando en la oficina del veterinario...por mi mascota y por la factura

Monty (abajo) y su hermano Max
Soy la orgullosa "madre" de cinco gatitos hermosos y cual fue mi tristeza cuando mi "gordo" descubrió que Monty, la más cariñosa de todos, había sido mordida en su pata por un perro realengo. 

Mis gatos entran y salen de la casa y ese miércoles en la noche, mi novio fue al balcón a darles comida cuando notó que la Monty, que es una "esmallá", permanecía dentro de su canasta, sin el menor interés en su "Meow Mix". Cuando se le acercó, vio que la pobre tenía tremenda mordida en su pata izquierda.  Y cuando escribo "tremenda", imagínense lo peor...hasta náuseas me dio.

Corrimos con la pobre al equivalente de la Sala de Emergencias más cercana y ahí continuó la pesadilla. La veterinaria de turno la examinó rápidamente, hizo un estimado en su computadora y nos entregó la factura con lo que nos saldría la atención médica a Monty: 


$511.00.

Teníamos encima $100.00 que sacamos de mi cuenta para esta emergencia y casi era nuestro capital completo. Saben como es, somos muchos los que casi vivimos cheque a cheque ante la situación económica en el País, por no decir en el mundo.

"Doctora, ¿será posible que le demos $100.00 a'lante y el viernes, que cobramos, le demos el resto?", le preguntamos humildemente a la "attending".

"Tengo instrucciones de que no atienda a ningún animal de gratis", respondió con cierta arrogancia la vet. 

"Entendemos eso, pero es que no tenemos más nada encima, hasta este viernes...", le imploró mi "adorado tormento", mientras yo, con ojos llorosos, pensaba que condenaba a mi Monty a alguna infección que podría costarle la vida, por no tener el dinero para que la atendieran.

"Mire, si no me va a dejar atender al animal, se lo tiene que llevar. Yo no voy a tener aquí a un animal sufriendo sin poder ayudarlo", le respondió quien en un pasado juró ayudar a las criaturas de cuatro patas.

Me acerqué a la mesa de examinación y le respondí a la mujer:

"Doctora, no es que no querramos que la atienda, ¡es que no tenemos el dinero completo!".

Cuento largo un poco más corto: Nos fuimos con la Monty de regreso a mi casa, con un vendaje en la pata puesto a regañadientes por la señora, luego que le suplicaramos que hiciera algo por el animal, y sin pastillas para el dolor. Todo tras dejar $80 dólares en esa clínica y tras recibir la cruel advertencia que a Monty podrían terminar amputándole su pata.

Esa misma noche, mi madre me recomendó al "veterinario de la familia gatuna y perruna" de su casa y, aunque poco convencida, le pedí que me hiciera una cita para ese mismo sábado.

Se hizo la luz. 

Una experiencia totalmente distinta a la anterior. Este veterinario examinó a Monty con cuidado, le cambió el vendaje que, por cierto, se le había pegado a la herida porque, según nos explicó, debía ser un vendaje húmedo por la gravedad del asunto, y le dio pastillas para el dolor. Encima, nos miró con cara de "están locos" cuando preocupados preguntamos si había que apuntarle la pata a la querendona de casa.

Cada cita que hemos ido para cambio de vendaje, nos han tratado
Monty posando encima del televisor con su vendaje
con amabilidad y hasta llaman a mi mascota por su nombre. Mi Monty no es un signo de dólar, es un paciente que necesita ayuda. También se han asegurado que la "chica" se vea "fashion", con vendajes azul claro, gris, rojo ¡y hasta rosita!


¿Lo mejor? El cuidado de nuestra mascota no nos ha costado un ojo de la cara y ese cuidado ha sido de primera.

Ya la Monty está haciendo de las suyas y sólo le restan dos cambios de vendaje más y listo...

y su pata no tuvo que ser amputada y mi cuenta de banco no fue sacrificada. 

Se llama vocación, sensibilidad y preocupación por estos pacientes de cuatro patas que tanto queremos nosotros los "pet lovers". 

Tomen nota algunos por ahí.

¡Nos vemos pronto Doc! ¡Tengo tres mascotas que aún no ha conocido!

*Hago público mi agradecimiento a la Clínica Veterinaria Las Cumbres en Bayamón y al Dr. Ricardo Fernández y todo su "staff". Es maravilloso encontrarse con gente con vocación y amor hacia los animales.*

**Nota aclaratoria: No he recibido, ni voy a recibir, algún tipo de compensación por la redacción de este blog. Nació PURAMENTE del agradecimiento por el trato hacia mi mascota, como "pet lover" que soy.**