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Soy Mamá y se vale llorar

miércoles, 3 de abril de 2013

Comparto a mi novio...¡con el control remoto del televisor!

Tengo una teoría que he ido entreteniendo desde hace un tiempo: hay quienes nacen con el control remoto del televisor pegado en su mano. Es una delicada relación de "atracción fatal", en la que no pueden estar ni un segundo despegados del aparato electrónico. Cualquier cosa se puede perder, menos el control remoto.

Conozcan el caso de mi novio. Mi adorado tormento tiene eternamente en su mano el encendedor del televisor, y si no lo está sujetando, está a su lado. Puede estar verificando su e-mail o navegando la Web y justo cuando voy a agarrar el control:

"¡Ay, espérate! Deja chequear algo..."

Menos mal tengo dos televisores en casa...


Y el que se haya quedado dormido no afecta su "apego emocional". Al momento de intentar arrebatarlo de sus manos, tiene tres reacciones específicas:

  • Su mano aprieta el remoto para que no se lo quite.
  • "Huh? Wha...? ¿Qué pasó?"  La acción funciona mejor que un reloj despertador. 
  • "¡Yo estaba viendo eso!” Seguro, ¿a través de tus parpados transparentes, con tus ronquidos como parte del "soundtrack" de la película?
A veces le nacen las tres reacciones...en este mismo orden.

Y sin olvidar la vez que me fue a buscar al trabajo, un poco tarde porque se quedó dormido, y cuando me subí al carro, el control estaba en el asiento del pasajero (historia verídica).

O cuando veía una de sus películas favoritas, se quedó dormido y de pronto pregunta ansioso:

"¿¡Y el control!? ¿¡Donde está¡? ¡Si lo tenía al la'o míooo!"

Cuando me volteo a mirarlo...el remoto estaba...en su cara. No, yo tampoco entendí cómo fue a parar allí...ni cómo no se dio cuenta. No tengo que contarles el mal de risas que se nos pegó. 

Y así es la cosa, comparto mi novio con el control remoto del televisor...y con el canal de deportes ESPN, pero esa es otra historia...

¿Y a ti? ¿Te ha pasado? ¡Cuéntame!