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¿Cómo preparo a mi peque para la llegada de un "intruso"?

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"¿Ya le explicaste a Valentina que va a tener un hermanito?", esa pregunta me la hacían constantemente a medida que mi segundo embarazo seguía avanzado. Sin embargo, ¿cómo le haces entender a una niña quien ni siquiera a cumplido dos años que será una hermana mayor? Peor aún, ¿cómo evitar los celos que seguramente sentirá la primogénita?

Cosas que cambian con el segundo hijo

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Un segundo embarazo sigue siendo motivo de alegría y celebración para una mamá. Sin embargo, esta segunda vuelta al bate tiende a ser diferente a la primera. Por ejemplo, recuerdo que con el embarazo de Vale, buscaba respuestas a todo en Google y luego bombardeaba a mi médico para corroborar. Esta vez, con Matteo, ya me sentía "experta".
"Mi amor, anoche boté el tapón mucoso, lo que significa que tenemos solo unos días, como mucho una semana, antes de que llegue el niño", le informé a marido una mañana con la misma calma como si le estuviera diciendo que la lavadora paró y hay que echar la ropa a secar. De hecho, así fue: el bebé nació tres días después.
Con la nena, con el corazón a millón, desde el inodoro busqué en Internet "tapón mucoso" para saber si lo que había salido de mi cuerpo era lo que creía, luego llamé al Hospital para saber qué debía hacer y también al futuro papá, quien había salido a hacer unas diligencias, para avisarle. Todo un evento…

Soy Mamá y se vale llorar

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Cómo la peor madre del mundo. Así me sentí cuando comencé a llorar y quise alejarme aunque fuera por unos instantes de los berrinches, embarres y todo el caos que a veces es ser mamá de pequeños.
Por años le pedí a Dios la bendición de tener hijos. Ahora tengo dos peques hermosos y en ocasiones me siento tan abrumada que me pregunto, "¿puedo con esto?".

Por qué no quería visitas luego de dar a luz

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Hace unas semanas nació mi bello Matteo y al tercer día fuimos dados de alta del hospital. ¡Al fin iríamos a casa! Mi esposo y yo estábamos muy emocionados con nuestro segundo milagro de vida, pero secretamente yo deseaba gozar de cierta privacidad durante esas primeras semanas con nuestro recién nacido.

¡¿Embarazada otra vez?!

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Tranquila iba por los pasillos de mi trabajo una mañana de diciembre cuando de momento el olor a árboles de Navidad me revolcó el estómago.

¡Oh, oh! ¡Esto es familiar!

Luego regresaron el fastidioso malestar de la gastritis, las náuseas y el sueño.

¡Esto se chavó!

Payasos: Los Buenos Somos Más

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Nos enteramos de sus acechos por medio de
los medios de prensa estadounidenses. Y no pasaron tres meses y ya en Puerto Rico habían comenzado a hacer sus fechorías. ¿De quienes hablo? Los payasos.

Delincuentes que andan por las calles enmascarados, manchando la buena, honesta y noble profesión de aquellos que van a escuelas, hogares, a llevar alegría y diversión; no a dejar a su salida terror y dolor.

No todos los payasos son malos.

Me entristece conocer cómo esta nueva "moda" criminal está impactando, no solo al País en general, sino también a los payasos reales. Aquellos que se preparan con esmero, dedicación, para ahora tener que andar marginados.

"Ya procuro no estar vestida de payasa para ir a lugares cuando salgo de trabajar", fueron las palabras de la Payasita Picabú, nombre de pila Irysbelle Alicea.

¿Quién decide cuántos hijos debo tener?

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Me encontraba utilizando el lavamanos en el baño de mi lugar de empleo, cuando entró una compañera. Luego de preguntarme cómo me encontraba, preguntó por mi niña.

"¿Cuanto tiempo tiene ya la nena?"
"15 meses, ¡y está bien grande y traviesa!"
"Ay mija, no tengas más ninguno. Con uno está bien y las cosas no están para tener más muchachos".

¿Perdón? Amablemente sonreí, me despedí y salí de allí.

¿Quién decide el tamaño de mi familia?

No es la primera vez que me ofrecen el mismo "consejo" y no deja de irritarme. ¿Que tal vez la intención es la mejor? Sí. Pero, entiendo que el tema es un asunto muy personal que debería ser discutido entre A y B, entiéndase, mamá y papá.

Nadie tiene derecho a decirnos cuantos hijos debemos tener, ni tampoco pretender conocer a cabalidad nuestra situación económica, que es la base de los consejos, por lo general, para poder determinar si podremos o no proveer para cualquier peque adicional.