martes, 18 de octubre de 2016

Payasos: Los Buenos Somos Más

Nos enteramos de sus acechos por medio de
los medios de prensa estadounidenses. Y no pasaron tres meses y ya en Puerto Rico habían comenzado a hacer sus fechorías. ¿De quienes hablo? Los payasos.

Delincuentes que andan por las calles enmascarados, manchando la buena, honesta y noble profesión de aquellos que van a escuelas, hogares, a llevar alegría y diversión; no a dejar a su salida terror y dolor.

No todos los payasos son malos.

Me entristece conocer cómo esta nueva "moda" criminal está impactando, no solo al País en general, sino también a los payasos reales. Aquellos que se preparan con esmero, dedicación, para ahora tener que andar marginados.

"Ya procuro no estar vestida de payasa para ir a lugares cuando salgo de trabajar", fueron las palabras de la Payasita Picabú, nombre de pila Irysbelle Alicea.

jueves, 29 de septiembre de 2016

¿Quién decide cuántos hijos debo tener?

Me encontraba utilizando el lavamanos en el baño de mi lugar de empleo, cuando entró una compañera. Luego de preguntarme cómo me encontraba, preguntó por mi niña.

"¿Cuanto tiempo tiene ya la nena?"
"15 meses, ¡y está bien grande y traviesa!"
"Ay mija, no tengas más ninguno. Con uno está bien y las cosas no están para tener más muchachos".

¿Perdón? Amablemente sonreí, me despedí y salí de allí.

¿Quién decide el tamaño de mi familia?

No es la primera vez que me ofrecen el mismo "consejo" y no deja de irritarme. ¿Que tal vez la intención es la mejor? Sí. Pero, entiendo que el tema es un asunto muy personal que debería ser discutido entre A y B, entiéndase, mamá y papá.

Nadie tiene derecho a decirnos cuantos hijos debemos tener, ni tampoco pretender conocer a cabalidad nuestra situación económica, que es la base de los consejos, por lo general, para poder determinar si podremos o no proveer para cualquier peque adicional.

martes, 20 de septiembre de 2016

Ser mamá no es un "apaga y vámonos"

Uno pensaría que en estos llamados "tiempos modernos" es socialmente aceptado que quedar encinta no constituye el fin del mundo y candado con llave a la puerta de tus metas y sueños. Me sorprende que son demasiados los casos en que mamá, o papá, se ven obligados a escoger.

¿Por qué?

Tener hijos estaba entre mis sueños. Cuando Dios me concedió la bendición, mis planes para el futuro no se vieron alterados. Todo lo contrario: Valentina me ha servido de motor para luchar aun más por alcanzar mis metas. Por ella, por lo que quiero para su vida.

Estando de maternidad, tomé cursos Online sobre una materia que me interesaba y obtuve mi Certificado. Con la nena pegada a una teta, perdonen mi crudeza, y la laptop en la falda, estudiaba. Ahora, estoy tomando cursos sobre otra materia de interés para crecimiento profesional y no es fácil. Trabajo full-time, tengo esposo y la Valentina ya es "toddler"...se deben imaginar, o conocer por experiencia propia, lo retante que resulta manejar todo a la vez sin volverte loca.

viernes, 19 de agosto de 2016

Extraño mi vida pasada y me siento culpable

Extraño mi vida pasada. Ahí está. Lo admití. Tantos años deseando ser mamá, al fin lo soy, y casi a diario pienso con nostalgia en cómo eran mis días antes de la visita de la cigueña. Ya esos días son recuerdos lejanos, que recupero con dificultad en medio de amanecidas y llantos de mi Valentina.

¿Qué es lo más que extraño?

  • Dormir. Agarrar par de Zzzzzz corridas ya no se consigue con facilidad y, de haber logrado acomodar mi cabeza en la almohada, mi sueño es interrumpido por el llanto de hambre, sueño, frío, caca, lo que aplique, de la niña.
  • Comer en paz. Atragantarse la comida, a veces a temperatura ambiente, es ya ley de vida.
  • Descansar cuando estoy mal de salud. Mamá no cuenta con días por enfermedad. Mocosa, con tos, con migraña, con la espalda lastimada, hay que seguir adelante.
  • Tirarme en la cama luego de un largo día de trabajo. Sí, claro.