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Soy Mamá y se vale llorar

viernes, 15 de septiembre de 2017

¿Cómo preparo a mi peque para la llegada de un "intruso"?

"¿Ya le explicaste a Valentina que va a tener un hermanito?", esa pregunta me la hacían constantemente a medida que mi segundo embarazo seguía avanzado. Sin embargo, ¿cómo le haces entender a una niña quien ni siquiera a cumplido dos años que será una hermana mayor? Peor aún, ¿cómo evitar los celos que seguramente sentirá la primogénita?

martes, 5 de septiembre de 2017

Cosas que cambian con el segundo hijo

Un segundo embarazo sigue siendo motivo de alegría y celebración para una mamá. Sin embargo, esta segunda vuelta al bate tiende a ser diferente a la primera. Por ejemplo, recuerdo que con el embarazo de Vale, buscaba respuestas a todo en Google y luego bombardeaba a mi médico para corroborar. Esta vez, con Matteo, ya me sentía "experta".

"Mi amor, anoche boté el tapón mucoso, lo que significa que tenemos solo unos días, como mucho una semana, antes de que llegue el niño", le informé a marido una mañana con la misma calma como si le estuviera diciendo que la lavadora paró y hay que echar la ropa a secar. De hecho, así fue: el bebé nació tres días después.

Con la nena, con el corazón a millón, desde el inodoro busqué en Internet "tapón mucoso" para saber si lo que había salido de mi cuerpo era lo que creía, luego llamé al Hospital para saber qué debía hacer y también al futuro papá, quien había salido a hacer unas diligencias, para avisarle. Todo un evento.

¿Qué más ha sido diferente?

martes, 29 de agosto de 2017

Soy Mamá y se vale llorar

Cómo la peor madre del mundo. Así me sentí cuando comencé a llorar y quise alejarme aunque fuera por unos instantes de los berrinches, embarres y todo el caos que a veces es ser mamá de pequeños.

Por años le pedí a Dios la bendición de tener hijos. Ahora tengo dos peques hermosos y en ocasiones me siento tan abrumada que me pregunto, "¿puedo con esto?".

lunes, 21 de agosto de 2017

Por qué no quería visitas luego de dar a luz

Hace unas semanas nació mi bello Matteo y al tercer día fuimos dados de alta del hospital. ¡Al fin iríamos a casa! Mi esposo y yo estábamos muy emocionados con nuestro segundo milagro de vida, pero secretamente yo deseaba gozar de cierta privacidad durante esas primeras semanas con nuestro recién nacido.